Me enamoré de un alma solitaria,
del atardecer del verano,
de un domingo de otoño,
de la luna,
de una serena balada,
de las melodías de la madrugada,
de la belleza de unos ojos,
de la lluvia que moja las calles,
de las olas que dibujan siluetas en el mar,
de la nostalgia reservada para el alma,
de la soledad,
de los poetas que ya no están,
del rocío en las flores,
de las rocas silenciosas junto al mar,
del murmullo del viento que no quiso hablar,
de las estrellas más lejanas,
del frío que penetra los huesos,
de un suspiro,
de una tímida sonrisa,
de unas lágrimas de dolor,
de un ave blanca,
de una noche casi eterna,
de un eclipse,
del silencio...