Deslizarme lentamente bajo el olvido,
perder quedamente toda noción de vida,
aferrándome a nada... estoy hundiéndome
en un laberinto de recuerdos que no tengo.

Por siglos he estado vagando...

Deslizarme entre las volutas y volutas,
mancillar la llama de las tierras
de almas marchitas...

¡Ven a mi!, ven a mis brazos
que comienzo a cansarme...
dame el aliento necesario
y duerme en la calidez de mis brazos.

Inexorablemente me encadenas
a mi propio destino... pero no tengo ninguno...
no tengo ninguno... no tengo niguno...

Tómame a donde te envío
donde finalmente desaparezco en la nada...

donde finalmente desaparezco en la nada...